Mi historia

Empecé en el yoga
antes de saber que
sería kinesióloga.

A los 15 años un traumatólogo me derivó a yoga por una escoliosis. Lo que empezó como indicación médica nunca se detuvo.

Domi Wenzel

Estudié kinesiología con el yoga ya presente en mi vida — no hay una versión mía sin las dos cosas. Eso cambió la forma en que aprendí a observar el cuerpo: no solo desde la anatomía, sino desde el movimiento real, la alineación y la conciencia corporal que el yoga exige.

En 2020 decidí formarme como profesora de Yoga Iyengar para ejercerlo profesionalmente. No las combino como método. Las ejerzo por separado, con igual profundidad. Lo que las conecta no es una metodología sino una misma forma de mirar: con criterio, con evidencia y con tiempo.

Hoy trabajo en ICCUS de lunes a viernes, donde la tecnología de evaluación objetiva me permite tomar decisiones basadas en datos reales. Y los martes y jueves dirijo clases de Yoga Iyengar en Estudio Casi Mali.

Mi motivación no es el alta médica. Es que la persona entienda qué tiene, por qué, y qué puede hacer para que no vuelva a pasar.

Formación

"La persona no tiene que elegir entre recuperarse y volver a moverse. Las dos cosas ocurren al mismo tiempo." — Domi Wenzel